¿Qué es la bioética?

Antes de definir que es la bioética deberíamos pensar sobre la ética. La ética es una rama de la filosofía que estudia la moral. En palabras sencillas la ética es hacer el bien y evitar el mal. Escrito esto me gustaría detenerme unas líneas para comentar el pensamiento de Emilio Komar, filósofo argentino. Para Komar la ética es el grito más profundo de la naturaleza del hombre. ¿Qué entendemos en esta frase? Para Komar el hombre tiene en su esencia el poder de discernimiento para saber si la acción que va a hacer está bien o mal. ¿Y quién dice que es lo que está bien y lo que está mal? Además de las convenciones sociales, Komar considera que esta respuesta está en la esencia del hombre, que todos compartimos un código común sobre aquello que está bien y aquello que no. Podríamos, incluso, ir más atrás en la historia hasta el pensamiento de Agustín de Hipona, quien consideraba que había tres grados de vida: el movimiento, el instinto y el fin. Las plantas tienen movimiento, los animales movimiento e instinto y los hombres movimiento, instinto y un fin. ¿A qué nos referimos con un fin? A un fin para el cual vivir. Tener un fin es tener una misión. Esta última afirmación es importante dentro de la filosofía de vida que adoptamos quienes practicamos Mindfulness. La práctica continua nos permite centrarnos en el eje de nuestra esencia y redescubrirnos. En la meditación encontramos la templanza y la sabiduría para escuchar el grito de nuestra naturaleza y obrar en consecuencia. Descubrir aquello para lo que somos llamados, incluso, aquellas capacidades que podemos llamar dones.

Pero volvamos al título de este ensayo. ¿Por qué es importante leer sobre bioética? porque como terapeuta en Mindfulness es importante conducirnos como profesionales atentos a los derechos y las obligaciones que tenemos como Seres Humanos. Como especie tenemos el privilegio de ser libres, y la libertad es lo que nos permite elegir como queremos conducirnos. La ética nos enseña como conducirnos en sociedad y la bioética nos da herramientas para conducirnos en el ámbito profesional.

Ahora veamos cuales son las dos corrientes principales de la bioética.

Bioética Personalista

Tiene como finalidad promover el bien íntegro de la persona humana. No se debe confundir con el “individualismo subjetivista”, concepción en la que se subraya casi exclusivamente como constitutiva de la persona la capacidad de autodecisión y de elección (García, 2013).

Principios

  1. Principio de defensa de la vida física: destaca que la vida física, corpórea, es el valor fundamental de la persona, porque la persona no puede existir si no es en un cuerpo. Tampoco la libertad puede darse sin la vida física: para ser libre es necesario ser viviente. No se puede ser libre si no tenemos la vida. La vida llega anteriormente a la libertad; por eso, cuando la libertad suprime la vida es una libertad que se suprime así misma.
  1. Principio de Totalidad: la persona humana, de suyo es libre, con el organismo corpóreo, constituye una totalidad y el organismo mismo es una totalidad. De aquí se deriva el principio terapéutico, por el cual es lícito intervenir en una parte del cuerpo cuando no hay otra forma para sanar la totalidad del cuerpo. Se requieren las siguientes condiciones precisas: consentimiento informado de la persona, esperanza de éxito, e imposibilidad de curar la totalidad sin intervención.
  1. Principio de Libertad y Responsabilidad: en él se engloba el concepto de que la persona es libre, pero es libre para conseguir el bien de sí mismo y el bien de las otras personas y de todo el mundo, pues el mundo ha sido confiado a la responsabilidad humana. No puede celebrarse la libertad sin celebrar la responsabilidad. Se debe procurar una bioética de la responsabilidad frente a las otras personas, frente a sí mismo y, ante todo, a la propia vida, a la vida de los otros hombres, de los otros seres vivientes.
  1. Principio de la Sociabilidad y Subsidiaridad: La persona está inserta en una sociedad, es más, es el centro de la sociedad, por eso debe ser beneficiaria de toda la organización social, porque la sociedad se beneficia de la persona, de todo hombre y de todos los hombres. La relación social es también ayudada por el concepto de subsidiaridad. Es decir, que todo el bien que puede hacer la persona por sí mismo debe ser respetado, así como todo el bien que pueden hacer las personas asociadas, en familia o en las asociaciones, debe ser respetado también. Pero este principio no termina ahí. También implica que sean ayudados aquellos que no pueden ayudarse por sí mismos, que no tienen posibilidad de buscar lo necesario por sí mismos, lo necesario para su alimentación, para su salud, para su instrucción. La sociedad es una verdadera sociedad cuando es solidaria. El “Principio de Subsidiaridad” puede definirse también como Solidaridad.

Bioética Principialista

Los autores de esta línea elaboran un paradigma moral para quienes trabajan en el ámbito de la salud, a los fines de proporcionar una referencia práctica y conceptual que pueda servir de orientación en situaciones concretas (García, 2013).

Principios

  1. El principio de autonomía: en el ámbito médico significa que los valores, criterios y preferencias del enfermo gozan de prioridad en la toma de decisiones, en virtud de su dignidad como sujeto. Este principio guarda inmediata relación con la cuestión del consentimiento informado de la persona actual o potencialmente enferma. Esto permite una relación más simétrica entre terapeuta-paciente, alejando así el antiguo paternalismo médico.
  1. Principio de beneficencia: compromete a proporcionar beneficios a los demás. Es decir, hacer todo el bien al paciente. Claro que el problema que se presenta aquí de inmediato es la variedad de concepciones acerca de lo que podemos entender por beneficio o perjuicio.
  1. Principio de no maleficencia: nos obliga a no dañar a los demás. Clásicamente conocido como primun non nocere, es un principio prioritario.
  1. Principio de Justicia: en el acto médico hay un tercer actor, la sociedad, en la que el médico y el paciente se insertan. En ella, todos los sujetos merecen el mismo respeto y deben reivindicar su derecho a la vida, a la salud y a la equidad en la distribución de los recursos sanitarios. El principio de justicia refiere a la obligación de igualdad en los tratamientos y, en lo que respecta al Estado, a la equitativa distribución de recursos para la sanidad, los hospitales y la investigación.

Revisadas las dos corrientes principales de la bioética podemos ver que la Bioética Personalista se orienta a la protección de la vida humana en general, mientras que la Principialista está orientada a la relación médico-paciente, que podemos extrapolar a la relación terapeuta-paciente, entendiendo como terapeuta a toda persona que hace uso de sus conocimientos profesionales para ayudar a una persona que padece; un paciente.

En Mindfulness Argentina siempre les decimos a nuestros alumnos que Mindfulness no reemplaza ningún tratamiento médico, psicológico o farmacológico, sino que es una herramienta de abordaje más. Esto no es menor, y como terapeutas en Mindfulness debemos saber donde están nuestros límites de acción. Dicho esto, podríamos decir que, al tener en claro esta premisa, estamos cumpliendo con un principio general de la bioética, independiente de las corrientes: el respeto a la vida.

Lic. Josefina Ricotta
Directora académica de Mindfulness Argentina

BIBLIOGRAFÍA

García, J. J. (2013). Bioética Personalista y Bioética Principialista. Cuadernos de Bioética, XXIV(80).

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