¿Qué es la felicidad?

En este ensayo me gustaría pensar sobre la felicidad. ¿Es la felicidad un estado? ¿Una emoción? ¿Un momento o un período? El tema puede llevar al debate, ya que, hay quienes piensan que un estado y otros un período. En Mindfulness tenemos como premisa la atención plena al momento presente. Es así que podría decir que la felicidad es sentirnos plenos en toda nuestra esencia en el momento presente, en el Aquí y Ahora, pero aun postulando esto nos queda otro interrogante. Luego de trabajar como terapeuta y escuchar a mis pacientes, he llegado a la conclusión que la felicidad es una construcción subjetiva de varias emociones, como el amor, la alegría y la compasión. Tal vez les llame la atención que incluya a la compasión como una emoción, pero esto es porque la compasión tiene un papel importante en la práctica Mindfulness. Una de las cuatro variantes de la meditación Mindfulness es la de Amor Benevolente. En este tipo de meditación trabajamos con la compasión y la autocompasión. Es un entrenamiento gradual donde al principio comenzamos con la autocompasión enviándonos paz, amor, alegría, mansedumbre, sabiduría a nosotros mismo. Cuando ya nos afianzamos en esta etapa podemos comenzar con la compasión, primero enviamos amor a personas que le tenemos cariño, en un tercer pasó le enviamos compasión a personas con la cual tenemos un vínculo neutro, y en un último nivel le enviamos compasión a personas con las que tenemos un vínculo difícil. ¿Es posible esto? Si, es posible. La práctica continua de la meditación nos prepara para expandir nuestra consciencia y enviar amor a todo el espectro de nuestras relaciones. En mi opinión es en esta vivencia de amor donde experimentamos la felicidad.

Según lo que escribí más arriba puedo afirmar que la felicidad depende de cada uno, particularmente del sentido que le demos a la vida. Si vivimos una vida centrada en contemplación y centrada en el presente, podremos experimentar más momentos de felicidad, una felicidad que abarca toda la esencia de nuestro Ser.

Podríamos preguntarnos si es posible experimentar felicidad en la sociedad que vivimos, una sociedad líquida donde todo parece fluir con rapidez, donde las obligaciones nos obligan a vivir en la rapidez y la inmediatez. En estas circunstancias, ¿Es posible experimentar momentos de felicidad? Si, podemos. Recordemos que Mindfulness no es una teoría, es una experiencia. La práctica de la meditación nos entrena en la paciencia y la aceptación, dos cualidades que nos ayudan a atravesar las vicisitudes de la vida cotidiana con consciencia y atención plena al momento presente. Estas cualidades nos permiten aceptar el momento presente que estamos viviendo sin juzgarlo, sin intentar realizar cambios; ser conscientes de la vivencia, aceptarla e incorporarla a nuestra experiencia.

Otra de las aristas que podemos pensar de la felicidad es si esta es un pilar fundamental para encontrarle un sentido a la vida. Viktor Frankl es un psiquiatra vienes que ha dedicado su obra a investigar el sentido que el hombre encuentra en las diferentes experiencias que le toca vivir. Todos libramos batallas, y a lo largo de nuestra historia nos toca atravesar caminos asfaltados, fáciles de caminar, y otros de ripio, donde nuestros pies deben detenerse por momentos para continuar. Luego de mi lectura de la obra de Frankl he llegado a la conclusión que el estado de felicidad plena se adquiere luego de las batallas más difíciles de librar, ya que debido a un mayor esfuerzo también experimentamos una mayor gratificación. Ahora podríamos preguntarnos cuáles son las batallas que debemos librar Y esta respuesta no es sencilla, porque esto depende de la experiencia subjetiva de cada uno. Algunos deben lidiar con su desarrollo profesional, otros con su imagen corporal, otros con vicios a diferentes sustancias, algunos tienen inconvenientes familiares y otros deben enfrentar problemas de salud. Ninguna batalla es más difícil que otra, sino que son diferentes.

Para explicar esto me gustaría citar a un cuento de un monje, Mamerto Menapache. En esta historia un hombre se presenta ante Dios y le recrimina que sus problemas eran muy difíciles de sobrellevar y que quería que lo liberara del peso que llevaba sobre su espalda. Dios acepta su crítica y le propone elegir la cruz que consideraba que debía tener sobre sus hombros al caminar. Este hombre ingresa a la sala de las cruces y comienza a ver la variedad de estas. Probó algunas más liviana, pero pensó que elegir estas sería muy débil por su parte. Probó con algunas más largas o más pesadas, pero se le complicaba caminar. Luego de pasar un tiempo probando las diferentes cruces encontró una que no era ni liviana ni pesada. Ni muy corta ni muy larga. Se presentó nuevamente ante Dios con la cruz y le dijo: Señor quiero que esta sea mi cruz. Dios lo miró con cariño y le dijo que se fijara lo que estaba escrito en la base de la misma. Cuando el hombre la dio vuelta encontró su nombre tallado en la madera. ¿Moraleja? Cada uno tiene la batalla que puede librar. Cada batalla, al atravesarla, no sumerge en un estado de plenitud y expansión de consciencia. La experiencia nos lleva al estado de felicidad pleno.

Del dolor se sale a través del dolor, y cuando esto sucede, es cuando podemos aceptar nuestra cruz y, al mismo tiempo, encontrar la felicidad.

Federico Martínez

Fundador y director de Mindfulness Argentina

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