Silvia Lorenzón

Mi nombre es Silvia Lorenzón. Tengo 55 años. Soy profesora de Inglés, Licenciada en Lenguas Modernas y Literatura, Instructora de Yoga y Pilates Reformer y tengo una especialización en Neurociencias.

Soy (¿o era?) claustrofóbica.

En el año 2018, me hicieron una histerectomía (tenía cáncer de endometrio). El año pasado, en abril, fue sometida a una segunda cirugía. En abril de este año, debí realizarme los controles correspondientes. Esta vez, me sumaron una Resonancia Magnética. Me dieron las indicaciones de cómo prepararme (respetar horas de ayuno, quitarme aros, cadenita, pulsera…) pero nadie me explicó de qué se trataba.

Al llegar al centro de atención, la doctora que me recibió, me indicó que debía sacarme la ropa, y acostarme en una camilla. Primera sorpresa: “te vamos a inyectar un líquido” (tengo aversión a las agujas). Pero eso no fue nada. Luego continuó: “vas a entrar en esta cámara, sentir ruidos raros y quedarte quieta por 40 minutos…” ¡Cuarenta minutos!. Después de escuchar ese número, creo que ya no presté atención a nada…Cuarenta minutos en una cámara-“encerrada”-, era demasiado para mí.

Comencé a sentirme muy angustiada. Pero prontamente, me dije a mí misma: “¿Y si pones en práctica lo que has aprendido en el Instructorado de Mindfulness?”. Fue entonces que comencé a respirar de manera más tranquila, recurriendo a la práctica del Amor Benevolente. Los ruidos comenzaron a ser sólo sonidos. De pronto, me sentí totalmente relajada. Ya no me importaba el lugar, el encierro, la oscuridad ni nada… Estaba en paz y tranquila.

Fue cuando volví a sentir la voz de la doctora que me decía: “Hemos terminado” que comprendí lo que Mindfulness había logrado en mí. Una experiencia traumática se había convertido, simplemente, en un momento-casi fugaz.

Quiero compartir este testimonio para que otros puedan lograr cambios profundos y beneficiosos en sus vidas gracias a este instructorado.

Eternamente agradecida por lo aprendido ( sigo aprendiendo) a lo largo de este curso.

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